Un iPhone que no carga es una de esas averías donde el pánico cuesta dinero. La mayoría
de las veces la causa está en el extremo barato de la lista, y sólo una parte acaba en la
placa. Vale la pena descartar en orden.
1. Primero define el síntoma: no todos los «no carga» son iguales
Antes de tocar nada, fíjate en qué hace exactamente el teléfono al conectar el cable.
Son tres averías distintas y llevan a sitios distintos:
- No reacciona en absoluto. Ni rayo en la batería, ni vibración, ni pantalla que se
encienda. Apunta a cable, puerto obstruido, conector muerto o placa.
- Carga sólo en cierto ángulo, o va y viene. Contacto intermitente: pelusa
compactada, pines gastados o un cable con el hilo partido.
- Dice que carga pero el porcentaje no sube. Hay contacto, pero la energía no llega
a la batería o la batería no la admite. Es el que más apunta a batería o a circuito de
carga.
Guarda esa observación: es el dato más útil que puedes darle a quien vaya a mirarlo.
2. El cable y el cargador: cómo descartarlos de verdad
Es la causa número uno y también la peor comprobada. “Probé otro cable” no sirve si ese
otro cable no está verificado. Hazlo así:
- Cambia cable y adaptador por separado. Si cambias los dos a la vez y funciona, no
sabes cuál fallaba.
- Prueba el cable sospechoso en otro dispositivo que sepas que carga bien.
- Mira el cable donde se dobla, justo en la salida del conector. Ahí es donde se
parte el conductor por dentro aunque la funda de plástico esté perfecta.
- Mira los contactos del cable. Ennegrecidos o verdosos significa oxidación, y eso no
se limpia: se sustituye.
- Desconfía del enchufe. Un puerto USB de un portátil o de un coche puede entregar
muy poca corriente. Prueba en un enchufe de pared.
Si carga con otro cable, ya has terminado. Compra uno decente y no le des más vueltas.
3. El puerto lleno de pelusa: más común de lo que parece
Un iPhone que vive en un bolsillo acumula pelusa en el fondo del puerto durante meses.
Cada vez que enchufas el cable la compactas un poco más, hasta que el conector deja de
llegar al fondo y el contacto se vuelve intermitente. Es exactamente el síntoma de
“carga sólo si aguanto el cable hacia arriba”.
Cómo limpiarlo sin cargártelo:
- Apaga el teléfono. No es opcional.
- Alumbra el puerto con una linterna y mira el fondo. Muchas veces se ve el tapón
de pelusa a simple vista.
- Usa un palillo de madera o plástico, sin punta metálica, y ve rascando la pelusa
desde el fondo hacia fuera.
- Saca material, no lo empujes. Es la única regla que importa.
- Prueba a cargar entre pasada y pasada. Suele soltarse en bloque.
Con qué NO hurgar, nunca:
- Agujas, alfileres, clips o pinzas metálicas. Los contactos están a décimas de
milímetro; un metal puede puentearlos y llevarse por delante el circuito de carga. Es
la forma más rápida de convertir una limpieza gratis en una reparación de placa.
- Aire comprimido. Empuja la pelusa y la humedad hacia el interior.
- Alcohol, agua o limpiadores. Un puerto es un sitio pésimo para meter líquido.
- Cepillos de cerdas duras, que dejan restos y doblan los pines.
Si no ves el fondo con claridad o notas los contactos torcidos, para. Una limpieza con
microscopio es rápida y barata comparada con lo otro.
4. El software colgado: reinicio forzado
Un iPhone puede quedarse bloqueado de forma que la pantalla no responde y la carga
tampoco parece funcionar. Un reinicio forzado no borra nada y descarta esto en veinte
segundos. La secuencia cambia según la generación:
- iPhone 8 y posteriores, y SE de 2.ª y 3.ª generación. Pulsa y suelta subir
volumen, pulsa y suelta bajar volumen, y después mantén el botón lateral
hasta que aparezca el logo de Apple.
- iPhone 7 y 7 Plus. Mantén bajar volumen y el botón lateral a la vez
hasta que aparezca el logo.
- iPhone 6s y anteriores, y SE de 1.ª generación. Mantén el botón de inicio
y el botón lateral o superior a la vez hasta que aparezca el logo.
Aguanta hasta el logo aunque la pantalla se apague por el camino: eso es normal. Si el
teléfono lleva mucho tiempo descargado, conéctalo primero y dale unos minutos antes de
intentarlo.
5. La batería degradada que ya no acepta carga
Una batería muy consumida puede quedarse tan baja que el sistema se niega a cargarla al
ritmo normal, o cargar hasta un punto y quedarse clavada. Señales de que vas por aquí:
- Se apaga con carga restante y al enchufarlo vuelve a marcar un porcentaje alto.
- Sólo funciona enchufado y muere en cuanto quitas el cable.
- El porcentaje da saltos o se queda congelado durante mucho rato.
- La pantalla se levanta por un borde: eso ya es una batería hinchada y hay que
dejar de cargarla hoy mismo.
Tienes el cuadro completo en
las señales de que a tu iPhone le toca batería.
Es, con diferencia, la reparación que más vida devuelve a un teléfono que por lo demás
va bien.
6. El conector de carga como pieza
Si el cable está verificado, el puerto limpio y la batería sana, el siguiente sospechoso
es el propio conector. Se desgasta: es la única parte del teléfono que sufre fricción
mecánica varias veces al día durante años. Pines hundidos, contactos oxidados por
humedad o el flex partido tras un tirón del cable.
En iPhone, el conector va en un flex independiente que se sustituye sin tocar la placa,
así que es una reparación acotada. Lo importante es no llegar aquí por descarte
apresurado: cambiar un conector que estaba bien no arregla nada y se paga igual. Por eso
se mide primero cuánta corriente pide el equipo con una fuente de laboratorio. Puedes ver
cómo encaja esto en
la reparación de iPhone que hacemos en Barcelona
y qué mueve el precio de cada avería en nuestra página de precios.
7. Cuando el problema está en la placa
Aquí es donde la mayoría de servicios técnicos se quedan sin herramientas. La carga de un
iPhone no la gobierna el conector: la gobierna un circuito en la placa base, con un chip
de gestión de carga —el que en muchas generaciones se conoce como Tristar o U2— y sus
componentes de línea. Ese chip es el que decide si el teléfono acepta corriente y qué
hace con ella.
Cuando falla, los síntomas son reconocibles:
- No carga con ningún cable ni cargador, ni siquiera con uno recién comprado.
- El equipo se calienta de forma anómala nada más conectar el cable.
- Carga sólo apagado, o sólo hasta cierto porcentaje.
- El ordenador no reconoce el teléfono al conectarlo, además de no cargar.
Este chip es un clásico de dos situaciones: cargadores de dudosa procedencia y humedad.
Se repara sustituyendo el componente concreto, no la placa entera, y eso es
microsoldadura a nivel de chip. La
diferencia práctica para ti es enorme: reparar la placa original conserva el
almacenamiento y, con él, tus fotos. Y si ya te cambiaron el conector en otro sitio y el
problema sigue igual, lo más probable es que el fallo estuviera aquí desde el principio.
8. El caso del líquido: la carga es lo primero que se resiente
Si el teléfono se mojó —aunque fuera hace semanas y aunque siguiera funcionando— la
carga es de lo primero que falla, porque el puerto es la puerta de entrada y los residuos
del líquido corroen justo esa zona. No lo cargues “a ver si tira”: aplicar corriente a
una placa con humedad es lo que convierte un susto en una avería seria. El protocolo de
la primera hora está en
qué hacer si se te ha mojado el móvil.
Qué hacer con todo esto
Si has llegado hasta el punto 4 y sigue sin cargar, ya has descartado lo que podías
descartar tú, y eso nos ahorra repetir trabajo. Escríbenos contando dos cosas: qué hace
al conectar el cable y si en algún momento se mojó o pasó por otro taller. Con eso el
diagnóstico empieza mucho más cerca del final. Miramos el equipo, te decimos qué tiene y
cuánto cuesta, y decides tú.