Empecemos por lo más importante, porque si sólo lees un párrafo que sea este:
No lo enciendas y no lo cargues. Aplicar corriente a una placa húmeda es lo que
convierte un susto en una avería grave.
Este artículo va de teléfonos. Si el líquido ha caído sobre un portátil, el
procedimiento cambia bastante —el teclado hace de embudo hacia la placa y hay que
desconectar la batería cuanto antes— y lo tienes paso a paso en
qué hacer con un MacBook con líquido derramado.
Qué hacer, en orden
- Sácalo del líquido y apágalo. Si está encendido, apágalo del todo. Si ya está
apagado, déjalo apagado y resiste la tentación de comprobar nada.
- Quita la funda y, si lleva, la bandeja de la SIM. Ayuda a que escurra y ventile.
- Sécalo por fuera con un paño que no suelte pelusa, sin frotar los puertos.
- Ponlo de canto o boca abajo, con los conectores hacia el suelo, para que el
líquido salga por donde entró.
- No lo muevas más de lo necesario mientras esperas.
- Llévalo a revisar cuanto antes. Idealmente el mismo día.
Qué NO hacer
- No lo enciendas «sólo para ver si va». Es la causa número uno de daños
irreversibles.
- No lo cargues. Ni por cable, ni en una base inalámbrica: la carga inalámbrica
también es corriente circulando por la placa.
- No uses secador ni radiador. El calor daña adhesivos, pantalla y batería, y
además empuja la humedad hacia dentro.
- No lo metas en arroz. No funciona: no alcanza el interior sellado y no detiene la
corrosión.
- No lo agites con fuerza. Repartes el líquido por zonas que estaban secas.
- No confíes en el truco de expulsar agua del altavoz. Vibrar la membrana saca el
agua de la cavidad del altavoz y devuelve el sonido, nada más. La placa sigue igual y
el sonido recuperado te da una falsa sensación de que ya está resuelto.
Por qué el agua no rompe: corroe
El daño real no es el agua en sí, es lo que deja y lo que ocurre mientras hay corriente.
Van dos mecanismos a la vez. El primero es electroquímico: cualquier líquido que no
sea agua destilada conduce, así que si la placa está alimentada se establecen
microcorrientes entre puntos con distinta tensión, el metal de una pista migra hacia
otra y la pista se adelgaza hasta abrirse. Ahí está la clave de por qué encenderlo es
tan mala idea: sin corriente, ese proceso prácticamente se detiene.
El segundo es la corrosión por residuos. El líquido lleva sales y minerales que, al
evaporarse el agua, quedan depositados sobre la placa y debajo de los chips. Esos
residuos son conductores y además higroscópicos: absorben humedad del aire, de modo
que el teléfono nunca se seca del todo por dentro. Meses después sigue habiendo una
película húmeda haciendo su trabajo.
Por eso pasan dos cosas que despistan mucho:
- Un teléfono mojado puede seguir funcionando días o semanas y morir después.
- Un teléfono que no enciende al mojarse puede recuperarse perfectamente si se limpia
a tiempo.
La variable que más influye es cuánto tarda en abrirse y limpiarse.
No todos los líquidos son iguales
- Agua dulce: el caso menos malo, si se actúa rápido.
- Agua de mar o de piscina: mucho peor. La sal y el cloro corroen muy deprisa.
- Refrescos, café con azúcar, cerveza: los azúcares dejan una capa pegajosa que
agarra suciedad y humedad indefinidamente.
- Agua de fregar o jabonosa: los tensioactivos rompen la tensión superficial y
penetran por sitios por los que el agua sola no entraría, incluidos sellados que
aguantarían una salpicadura.
Cómo saber si le ha entrado de verdad
Sin abrirlo puedes recoger bastantes pistas. Ninguna es concluyente, pero todas ayudan:
- El indicador de contacto con líquido. En los modelos con bandeja de SIM se ve
dentro de la ranura con una linterna: blanco o plateado significa que no se ha
disparado; rojo, que sí. Apple lo usa para decidir coberturas, así que también te
anticipa cómo va a ir esa conversación.
- Manchas o halos bajo el cristal de la pantalla, o zonas del panel más claras. Eso
es líquido dentro del laminado y no se va secándolo.
- El altavoz suena apagado o el micrófono se oye lejos. Suele ser agua en las
rejillas y a menudo se resuelve solo, pero indica por dónde ha entrado.
- Face ID deja de reconocerte. El módulo de sensores frontales es sensible a la
humedad y es de lo primero que cae. Qué se puede arreglar de eso y qué no está en
las causas reales de que Face ID falle.
- La carga se vuelve caprichosa. El puerto es la puerta de entrada y la zona que
primero se corroe. Cómo se descarta cada causa está en
en qué orden revisar un iPhone que no carga,
con un matiz importante: si se ha mojado, sáltate las pruebas de cable y ve directo a
que lo abran.
Qué hacemos nosotros con un equipo mojado
- Abrimos y desconectamos la batería cuanto antes, para eliminar cualquier
corriente en la placa.
- Desmontamos la placa por completo y retiramos los blindajes, porque el residuo
se esconde justo debajo.
- Limpiamos con ultrasonidos, que es lo único que retira de verdad los depósitos
de debajo de los chips, y secamos.
- Inspeccionamos con microscopio: buscamos corrosión, pistas comidas, patillas
consumidas y componentes dañados.
- Reparamos lo afectado con microsoldadura y probamos por bloques.
- Te damos el diagnóstico real y el presupuesto antes de reparar.
Es un trabajo de microsoldadura, no
un cambio de piezas, y por eso no se hace en cualquier sitio. El detalle de lo que
revisamos está en
reparación de iPhone en Barcelona, y qué mueve
el precio de este tipo de trabajo, en precios.
Si lo que te importa son las fotos
Dilo nada más entrar. En un equipo mojado, cada intento de encenderlo reduce las
opciones de rescatar la información, y en un iPhone la memoria va soldada y cifrada
junto al procesador: no se puede sacar y leer aparte. El enfoque cambia: primero se
estabiliza la placa lo justo para acceder a los datos y después se habla de reparar el
teléfono. Lo tienes explicado en
recuperación de datos.
Cuándo te diremos que no lo repares
No siempre sale bien y preferimos decirlo pronto. Cuando la corrosión ha llegado bajo el
procesador o la memoria, cuando el equipo pasó semanas encendiéndose y apagándose antes
de llegar, o cuando la suma del trabajo se acerca a lo que vale ese modelo, te lo
contamos con el diagnóstico delante y decides tú. Si dudas de esa cuenta, el
razonamiento está en reparar o comprar uno nuevo.
Y sobre la resistencia al agua
Los iPhone recientes tienen certificación IP, pero conviene leer la letra pequeña: se
mide en laboratorio, con agua dulce, en equipos nuevos y en condiciones controladas.
Con los años, los golpes y cualquier apertura previa, los sellos y los adhesivos pierden
eficacia. La certificación además no cubre agua salada, jabón ni líquidos
azucarados, y las garantías de fabricante no suelen cubrir daños por líquidos.
Traducido: que sea resistente al agua es una red de seguridad, no una invitación. Y lo
mismo vale para un iPad o un
Apple Watch: el aluminio y el sellado
disimulan la humedad, pero la corrosión sigue trabajando por dentro.