Escribes y falta una letra. O aparecen dos. O la barra espaciadora se queda hundida y
tienes que darle un golpecito para que suba.
Si tu MacBook es de los años del teclado de mariposa, no estás haciendo nada mal. Es
un problema de diseño conocido, con nombre propio, y la gente lo busca literalmente así:
“teclado mariposa MacBook teclas que fallan”.
1. Qué es el mecanismo de mariposa
Debajo de cada tecla hay un mecanismo que la mantiene estable y la devuelve a su sitio.
Durante años ese mecanismo fue de tijera: dos piezas cruzadas, con recorrido y con
holgura.
Para hacer los portátiles más finos, Apple lo cambió por un mecanismo llamado
mariposa: una sola pieza que se abre y se cierra como dos alas desde el centro. Es
más plano, más estable de lado a lado y con un tacto más firme.
También es mucho menos tolerante. Donde la tijera tenía milímetros de margen, la
mariposa tiene décimas. Y el conjunto está tan pegado al chasis que la suciedad que entra
no tiene por dónde salir.
2. Por qué basta una mota de polvo
Esta es la parte que sorprende a todo el mundo, y es literal: una partícula que en
cualquier otro teclado sería irrelevante puede inutilizar una tecla de mariposa.
Puede pasar de tres maneras:
- La partícula bloquea el ala del mecanismo. La tecla baja pero no llega a hacer
contacto: pulsas y no escribe.
- Impide que la tecla vuelva a subir del todo. El contacto se queda a medias y el
sistema lo interpreta como pulsaciones sucesivas: escribes una letra y salen dos o
tres.
- Traba el mecanismo físicamente. La tecla se queda hundida, dura o descolocada
respecto a las de al lado.
Migas, arena de playa, ceniza, pelo de mascota, polvo normal de casa. No hace falta
maltratar el equipo. Apple llegó a añadir una membrana de silicona bajo las teclas en
generaciones posteriores precisamente para frenar esto, y ayudó, pero no cerró el
problema del todo.
3. Qué puedes probar en casa
Hay una cosa que sí merece la pena intentar antes de venir, y es la técnica que Apple
documentó para este teclado. Necesitas un bote de aire comprimido con cánula:
- Sujeta el MacBook inclinado unos 75 grados, casi vertical pero no del todo, con la
base hacia arriba.
- Rocía el teclado en zigzag, de izquierda a derecha, recorriendo toda la superficie.
No lo apuntes en vertical hacia abajo: la idea es que el aire entre en ángulo y empuje
la suciedad hacia fuera.
- Gira el equipo hacia el lado derecho y repite el zigzag. Después hacia el izquierdo
y repite otra vez.
- Insiste en la tecla problemática desde varios ángulos, no sólo de frente.
Con eso se recuperan bastantes teclas. No es magia y no siempre funciona, pero es gratis
y no rompe nada.
Y ahora lo que no debes hacer:
- No hagas palanca para levantar el capuchón. El mecanismo de mariposa es frágil y se
parte con facilidad. Una tecla que sólo estaba sucia se convierte en una tecla rota.
- No metas líquidos. Ni alcohol, ni limpiacristales, ni agua con un bastoncillo. Bajo
el teclado está la placa base y no hay barrera que valga.
- No uses un aspirador ni nada que genere electricidad estática cerca del teclado.
- No pinches con agujas ni con pinzas entre las teclas.
Si hubo líquido derramado de por medio, esto ya no va de polvo. Apágalo, no lo enciendas
y tráelo cuanto antes: la corrosión avanza cada hora.
4. El programa de Apple ya expiró
Apple abrió un programa de servicio para sustituir sin coste los teclados afectados por
este problema. Estaba limitado a modelos concretos y a un plazo desde la compra, y ese
plazo ya se cerró.
Si crees que tu equipo podría entrar por alguna vía, compruébalo con el número de serie
directamente con Apple antes de mover nada. Pero lo realista hoy es asumir que la
reparación se paga, y decidir entonces dónde y cómo. Las diferencias entre canales las
tienes en
servicio oficial o independiente: qué cambia realmente.
5. La conversación honesta: el teclado va remachado
Aquí está el motivo por el que esta avería tiene fama de cara, y no te lo vamos a
suavizar.
En muchos MacBook de esta época, el teclado no es una pieza independiente. Va unido al
topcase —la carcasa superior, la que lleva el trackpad, los altavoces y la batería—
mediante decenas de remaches. No se desatornilla: se taladra remache a remache o se
sustituye el conjunto entero.
Eso deja dos caminos reales:
- Sustituir el conjunto superior completo. Es la vía limpia y la que da un resultado
fiable, pero arrastra piezas que no tenías que cambiar. Es la opción cara.
- Trabajar sobre la tecla concreta. Reponer capuchón y mecanismo de la tecla que
falla, si hay recambio disponible para ese modelo. Mucho más barato, y en un fallo
aislado por suciedad o por un mecanismo roto resuelve el problema.
Lo primero que hacemos es ver cuántas teclas fallan y por qué. Una tecla suelta que
se comporta mal es un caso; cinco teclas repartidas por el teclado apuntan a que el
conjunto está llegando al final y ahí la reparación por piezas deja de tener sentido.
Y si el equipo ya tiene bastantes años y además arrastra otra avería seria, te lo
diremos: a veces los números no salen. Preferimos perder la venta a cobrarte una
reparación que no compensa.
6. Cómo lo enfocamos
El orden importa. Comprobamos si el fallo es del teclado, del flex de conexión o de
la placa base, porque una tecla muerta no siempre es culpa de la tecla. También miramos
si hubo líquido, aunque el equipo parezca funcionar, porque eso cambia por completo el
plan de trabajo.
Después te decimos qué opciones hay para tu modelo concreto, con las tres o cuatro
alternativas sobre la mesa y lo que cuesta cada una. El precio depende del modelo, de si
el teclado va remachado y de la disponibilidad del recambio; los criterios están en
nuestros precios.
Todo lo que reparamos sale con 12 meses de garantía real sobre pieza y mano
de obra. Llevamos desde 2015 en el centro de Barcelona, con más de 2.300 equipos reparados y
un 4,6 de valoración media en Google.
Si te falla una tecla, prueba primero el aire comprimido. Si sigue igual, en
reparación de MacBook e iMac tienes el detalle de
lo que hacemos y en contacto cómo encontrarnos.