Hay una avería de MacBook Pro que tiene nombre propio en internet: flexgate. La gente
la busca así, tal cual, porque el síntoma es tan raro y tan reconocible que uno acaba
encontrando el término.
Va de esto: la pantalla se ve iluminada sólo por abajo, en bandas, como un escenario
con los focos a los pies. O la imagen se apaga al abrir la tapa del todo y vuelve al
cerrarla un poco. No es el panel roto. Es un cable.
1. Qué es el cable flex de retroiluminación
Dentro de la tapa hay dos cosas que necesitan señal: el panel, que pinta la imagen, y la
retroiluminación, los leds que hacen que esa imagen se vea. Ambas viajan por cables
planos —flex— que bajan desde la pantalla hasta la placa base pasando por la bisagra.
Ese es el punto delicado. La bisagra es la única parte del ordenador que se dobla miles
de veces a lo largo de su vida, y el cable tiene que doblarse con ella.
En los MacBook Pro afectados, Apple sustituyó el cable trenzado y con holgura de los
modelos anteriores por un flex fino, pegado al conjunto y más corto de lo que pedía el
recorrido. Cada vez que abres la tapa, el cable se tensa. Cada vez que la cierras, se
vuelve a plegar sobre sí mismo en el mismo punto.
Un cable plano aguanta muchísimos ciclos. Pero no infinitos, y menos si trabaja tenso.
Las pistas internas —que son de cobre y muy finas— se agrietan. Primero una, luego otra.
2. El efecto escenario: el síntoma que no engaña
Cuando las pistas que alimentan la retroiluminación empiezan a fallar, los leds del panel
no se apagan todos a la vez: se apagan por grupos. Y como la tira de leds está en el
borde inferior de la pantalla, lo que queda es una franja de luz abajo que se va
apagando hacia arriba.
Visualmente parece un escenario iluminado por focos desde el suelo. De ahí el nombre.
También se le llama stage light.
Otros síntomas de la misma familia:
- La luz parpadea o titila, sobre todo con el brillo alto.
- La imagen desaparece al superar cierto ángulo de apertura. Este es el más
característico: el cable está más tenso cuanto más abres, así que hay un punto —a menudo
cerca de la apertura completa— donde el contacto se pierde. Cierras un poco y vuelve.
- La pantalla se queda negra pero el Mac funciona. Si con la linterna del móvil en
ángulo intuyes el escritorio, el panel está pintando imagen y lo que falta es la luz.
Ese truco está explicado paso a paso en
cómo distinguir una pantalla negra de un Mac apagado.
Si el síntoma cambia al mover la tapa, ya tienes medio diagnóstico hecho. Díselo al
técnico nada más entrar: se ahorra tiempo y se ahorra dinero.
3. Qué modelos lo sufren y por qué no te damos una lista cerrada
El problema se hizo famoso con los MacBook Pro de generación Touch Bar de mediados y
finales de la década pasada, sobre todo los de 13 pulgadas. Ahí es donde el diseño del
flex era más justo y donde se concentran los casos.
No vamos a darte una lista exhaustiva de modelos y años, por dos motivos. El primero es
que la fabricación cambió a mitad de generación y no todos los equipos del mismo año se
comportan igual. El segundo, más importante: el desgaste del flex de bisagra no es
exclusivo de esos modelos. Cualquier portátil con muchos años y muchas aperturas puede
acabar con un cable de vídeo tocado.
O sea: si tu Mac hace el efecto escenario, importa poco si es “uno de los del flexgate”.
El síntoma es el mismo y el diagnóstico también.
4. El programa de Apple ya no te sirve
Apple reconoció el problema y abrió un programa de servicio para reparar sin coste
determinados MacBook Pro con este síntoma. Estaba limitado a modelos concretos y a una
ventana de tiempo, y esa ventana ya se cerró.
Traducción práctica: hoy es muy improbable que tu equipo entre. Si quieres asegurarte,
consulta el estado de cobertura con el número de serie directamente con Apple antes de
mover nada. Nosotros no vamos a decirte que no está cubierto sin que lo compruebes; pero
tampoco te vamos a vender la esperanza de que sí.
Y si te toca pagarlo, tiene sentido comparar dónde antes de decidir.
5. Deja de abrir y cerrar la tapa. En serio
Esto es lo único que puedes hacer tú, y es lo que más cambia el resultado.
Cada apertura tensa un cable que ya está agrietado. Se puede pasar de “a veces parpadea”
a “pantalla muerta” en cuestión de días. Hemos visto equipos que entran con imagen
intermitente y, entre la mesa de recepción y el banco de trabajo, dejan de dar imagen
para siempre.
Mientras esperas a repararlo:
- Deja la tapa quieta en un ángulo donde la imagen se vea, y no la muevas.
- No fuerces la apertura máxima buscando “el punto bueno”. Es justo el gesto que
remata el cable.
- Si necesitas trabajar, conecta un monitor externo y usa el portátil con la tapa
como está.
- No compres una pantalla por internet todavía. Puede que no la necesites.
6. Qué implica repararlo de verdad
Aquí toca ser honestos, porque es donde más se infla el presupuesto en según qué sitios.
Hay dos escenarios y dependen del modelo:
- El cable es una pieza sustituible. En algunos equipos el flex se puede separar del
conjunto y cambiarse. Es una reparación laboriosa —hay que abrir la tapa, que va
pegada— pero no exige panel nuevo.
- El cable va integrado en el conjunto de pantalla. En bastantes MacBook Pro
afectados el flex está unido al panel de fábrica. Separarlo sin destrozarlo no es
viable de forma fiable, así que la reparación honesta pasa por sustituir el conjunto
de pantalla completo. Es más caro, y no hay forma de disfrazarlo.
Existe también un apaño que circula por ahí: alargar o puentear el cable. Nosotros no lo
ofrecemos como reparación definitiva. Puede devolver la imagen un tiempo, pero el
problema mecánico sigue ahí y vuelve.
Un matiz importante: no todo lo que parece flexgate lo es. Una retroiluminación que
no enciende también puede venir de un fusible o una bobina quemados en la placa base, y
eso se repara en el
laboratorio de microsoldadura sin
tocar la pantalla, por mucho menos dinero. Por eso medimos antes de proponer nada.
7. Cómo lo abordamos nosotros
Primero comprobamos si el panel está recibiendo señal de vídeo y si el circuito de
retroiluminación de la placa hace su trabajo. Eso separa un problema de placa de un
problema de cable, y son reparaciones de coste muy distinto.
Si es el cable, miramos tu modelo concreto para saber si admite sustitución del flex o si
obliga al conjunto. Y entonces te damos el número, antes de que autorices nada.
El precio se mueve por tres cosas: si el fallo está en la placa o en la tapa, si en tu
modelo la pantalla se despieza o va en bloque cerrado, y la disponibilidad del recambio.
Los criterios están en nuestra página de precios, y todo lo que hacemos sale
con 12 meses de garantía sobre pieza y mano de obra.
Llevamos desde 2015 en el centro de Barcelona y han pasado por aquí más de 2.300 equipos.
El flexgate es de los que vemos con nombre y apellidos. Si el tuyo hace el efecto
escenario, tráelo antes de que la pantalla se apague del todo: en
reparación de MacBook e iMac tienes el resto de
averías que trabajamos, y en contacto cómo llegar.