Es la pregunta más honesta que nos hacen y merece una respuesta honesta, aunque a veces
signifique perder el trabajo. Este es el razonamiento que seguimos.
Antes de las tres preguntas: no puedes decidir a ciegas
Casi todo el mundo intenta tomar esta decisión sin saber qué tiene roto, y así no sale.
Un «no arranca» puede ser un cable de pantalla, un conector de carga o un componente de
la placa, y son presupuestos de escalas completamente distintas.
Así que el orden correcto es: primero diagnóstico y presupuesto cerrado, después la
cuenta. Nuestro diagnóstico inicial es gratuito precisamente por esto, y qué mueve el
precio de cada tipo de avería lo tienes en nuestra página de precios. Con
un número real delante, las tres preguntas de abajo se contestan solas.
Pregunta 1: ¿cuántos años de vida útil le quedan?
No hablamos de que encienda, sino de soporte de software. Un dispositivo que deja
de recibir actualizaciones se vuelve poco a poco un problema: aplicaciones que dejan de
instalarse, servicios que no funcionan y, sobre todo, vulnerabilidades sin parchear.
- Un iPhone suele recibir versiones nuevas de iOS durante unos cinco o seis años.
- Un Mac ronda los siete u ocho años de macOS nuevos.
Cómo comprobarlo sin adivinar: cada vez que Apple presenta una versión nueva publica la
lista de modelos compatibles. Busca la de este año y mira si el tuyo sigue dentro y por
cuánto margen. Ojo con el matiz: quedarse fuera de la lista no deja el equipo inservible
de golpe, porque durante un tiempo siguen llegando parches de seguridad. Lo que se
pierde primero son las apps nuevas.
Si a tu equipo le quedan tres o más años de soporte, reparar casi siempre sale a
cuenta. Si le queda uno, la conversación cambia.
Pregunta 2: ¿cuánto cuesta la reparación frente a lo que vale el equipo?
Aquí viene la orientación clásica, la regla del 50 %: si arreglarlo cuesta más de
la mitad de lo que vale ese mismo modelo de segunda mano en buen estado, conviene
pensárselo bien.
Para que la cuenta sirva de algo, el valor de referencia tiene que ser real:
- Mira anuncios de tu mismo modelo, con la misma capacidad, ya vendidos y no sólo
publicados. Lo que la gente pide y lo que la gente cobra no es lo mismo.
- Compara con el precio de segunda mano de hoy, no con lo que te costó a ti hace
cuatro años.
- Compara con un equipo equivalente, no con el último modelo. Si vas a saltar de un
iPhone 12 a un 17, ya no estás comparando reparar con reemplazar: estás comparando
reparar con mejorar, y eso es una decisión de presupuesto, no de avería.
- Descuenta lo que te costaría poner a punto un equipo usado: batería nueva y
posible sorpresa oculta. Un móvil de segunda mano barato suele serlo por algo.
Pregunta 3: ¿es una avería o son tres?
Una sola reparación en un equipo por lo demás sano casi siempre compensa. Un cambio de
batería devuelve la autonomía de fábrica por una fracción de lo que vale el equipo. Un
cambio de pantalla recupera el aparato entero.
La cosa se complica cuando se acumulan: pantalla y batería y el teclado a medio
gas y ya no arranca a la primera. Ahí es donde muchas veces recomendamos no
reparar, porque estás invirtiendo en un equipo que va a seguir dando problemas por
otros frentes.
Un consejo práctico si decides seguir adelante con varias: hazlas de una vez.
Abrir un equipo tiene un coste de mano de obra que se paga entero cada vez, y los
adhesivos y sellados se degradan en cada apertura. Repartir tres reparaciones en tres
visitas es la forma más cara de hacer lo mismo.
Qué reparaciones devuelven más equipo por lo que cuestan
Ordenadas por relación entre lo que se paga y lo que se recupera:
- Batería. Es la que más transforma un equipo que «ya va viejo», porque la
degradación afecta a la autonomía y también a la velocidad. Las señales están en
cómo saber si a tu iPhone le toca batería.
- Conector de carga. Pieza acotada, avería muy frecuente y un equipo que no carga
vale cero.
- Pantalla. Cara en las gamas altas, pero recupera el equipo por completo.
- Placa base. Es la que más varía: reparar el componente que ha fallado no tiene
nada que ver con sustituir la placa entera, que es lo que ofrece casi todo el mundo y
suele costar casi lo que vale el equipo.
Esa última diferencia es la que más veces cambia un «no compensa» por un «sí compensa»,
y depende de a quién se lo lleves. Está explicada en
servicio técnico oficial o independiente.
Los factores que casi nadie pone en la balanza
Tus datos y tu configuración. Migrar a un equipo nuevo lleva tiempo y siempre se
queda algo por el camino. Reparar el que ya usas tiene un valor que no aparece en el
presupuesto.
El impacto ambiental. Fabricar un smartphone genera la mayor parte de su huella de
carbono total. Alargar la vida del que ya existe es, de largo, la opción más sensata
cuando técnicamente tiene sentido.
El valor residual. Un equipo reparado se vende mejor que uno roto, y uno con la
batería hinchada no se vende ni se acepta a cambio. A veces la cuenta que sale es:
reparar, vender, y poner esa diferencia en el siguiente.
Lo que la reparación no arregla. En los Mac recientes, memoria y almacenamiento van
soldados. Reparar devuelve el equipo al estado que tenía, no a uno mejor. Si lo que te
molesta es que se queda corto, ninguna reparación va a resolverlo.
Cuándo decimos claramente «no lo repares»
Pasa, y lo decimos:
- Cuando el modelo ya no recibe actualizaciones y necesita una reparación cara.
- Cuando hay corrosión extensa por líquidos y no podemos garantizar estabilidad. Un
equipo con la placa comida puede funcionar hoy y fallar en un mes por otro punto, y
eso no se puede prometer. El porqué está en
qué le hace un líquido derramado a un portátil.
- Cuando la suma de las averías se acerca al valor del equipo.
- Cuando el chasis está doblado y la pieza nueva no va a asentar bien.
En esos casos te damos los números y la explicación. Que decidas no reparar habiendo
entendido por qué nos parece mejor que hacer una reparación de la que te arrepientas.
Si lo que hay dentro importa más que el equipo
Entonces esta página no es la tuya. Cuando el equipo no arranca y dentro hay algo que no
está en ninguna copia, la decisión no es reparar o comprar: es rescatar primero y
decidir después. Y hay un motivo técnico para no aplazarlo: en los iPhone y en los Mac
con chip de Apple la memoria va soldada y cifrada junto al procesador, así que no existe
el atajo de sacar el disco y leerlo aparte. Lo explicamos entero en
cómo se recuperan los datos de un Mac con el SSD soldado
y en recuperación de datos.
Y cuando sí
Si tu iPhone o tu Mac tiene una avería concreta y por lo demás va bien, repáralo. Sale
a cuenta casi siempre. Puedes ver qué hacemos exactamente en
reparación de iPhone y
reparación de MacBook e iMac, o
escribirnos con el modelo y la avería para que te orientemos. El mismo
criterio vale para un iPad o un
Apple Watch, donde un cambio de batería
suele ser la reparación que mejor sale. Damos 12 meses de
garantía por escrito: también eso entra en la cuenta.