Antes que nada: si el Mac se ha mojado, para aquí. No lo enciendas, no lo cargues y
no pruebes nada de lo que viene abajo. Los primeros auxilios de un portátil con líquido
encima están en
qué hacer con un MacBook con líquido derramado,
y el orden importa mucho.
Para todo lo demás, vamos por partes. «No enciende» es un síntoma, no un diagnóstico.
1. Primero afina el síntoma: son cinco averías distintas
Fíjate en qué hace exactamente el equipo al pulsar el botón. Cada respuesta lleva a un
sitio diferente:
- Nada de nada. Ni ruido, ni calor, ni luz. El fallo está en la alimentación.
- Hay señales de vida pero la pantalla sigue negra. No es un problema de encendido,
es de imagen. Salta al punto 3.
- Arranca y se apaga en bucle, o se apaga a los pocos segundos.
- Sólo funciona con el cargador puesto y muere al desenchufarlo.
- Enciende, pero se queda en una pantalla (interrogación, logo congelado, prohibido).
Eso ya no es hardware de arranque, es sistema o disco.
Apunta cuál es el tuyo. Es el dato que más acorta el diagnóstico.
2. Qué pasa por dentro cuando pulsas el botón
Ayuda entender la secuencia, porque explica por qué unos síntomas son leves y otros no.
El cargador entrega tensión a la placa. Un circuito de entrada la acepta y genera las
primeras líneas de alimentación permanentes, las que están vivas aunque el equipo esté
apagado. El botón de encendido no alimenta nada: sólo avisa al gestor de energía, que
entonces enciende el resto de tensiones en un orden estricto y, si todas son correctas,
libera al procesador para que arranque.
Si una sola de esas tensiones falta o está cortocircuitada, la secuencia se detiene ahí
y el equipo se queda tal cual: muerto, sin drama y sin ruido. Por eso un Mac
completamente inerte no significa que esté destrozado. Muchas veces es un componente
diminuto en una línea concreta.
3. ¿Está muerto o sólo no da imagen?
Con el Mac cerrado y en silencio, pulsa el botón de encendido y fíjate en:
- ¿Se oye el ventilador, un clic, el disco, algo?
- ¿Se nota el equipo caliente por la zona del teclado al cabo de un minuto?
- ¿Se enciende la retroiluminación del teclado, o la luz de bloqueo de mayúsculas?
- A oscuras, alumbra la pantalla con una linterna en ángulo. Si se intuye el
escritorio o el cursor, la imagen está ahí y lo que falta es la retroiluminación.
- Conéctale un monitor externo. Si en el monitor aparece la imagen, el equipo
arranca perfectamente y el problema está en la pantalla o en su cable.
Si hay señales de vida y no hay imagen, no sigas por esta guía: el camino es otro y lo
tienes en
MacBook que enciende pero se queda con la pantalla negra.
4. Cargador, cable y puerto: descartarlos de verdad
Es lo más aburrido y lo que más veces acierta. «Probé otro cargador» no vale si ese otro
cargador no está verificado.
- Usa otro cargador del mismo tipo y potencia, y a ser posible cambia cable y
adaptador por separado para saber cuál fallaba.
- Enchufa a un enchufe de pared, no a una regleta dudosa ni a un puerto de otro
equipo.
- Déjalo conectado un buen rato antes de intentar encenderlo. Una batería
completamente agotada no reacciona al instante.
- Con MagSafe, mira el LED: sin luz, con luz que parpadea o que cambia de color solo
son tres pistas distintas.
- Prueba todos los puertos USB-C. Que uno no cargue y otro sí es habitual, y ya te
dice que el problema es de ese puerto, no de la placa entera.
- Mira dentro del conector con una linterna. En los USB-C se compacta pelusa en el
fondo. Con el equipo apagado y una herramienta de plástico (nunca metal) sale.
5. El apagado completo
En los Mac con chip Apple (M1, M2, M3, M4) ya no existen los antiguos
restablecimientos de SMC y NVRAM. Lo que sí ayuda es:
- Mantener pulsado el botón de encendido diez segundos hasta que se apague del todo.
- Desconectar el cargador.
- Esperar treinta segundos.
- Volver a conectar y encender.
En los Mac con Intel todavía tiene sentido el restablecimiento del SMC, que varía
según el modelo, y el de la NVRAM manteniendo Opción + Comando + P + R al arrancar.
Esto no arregla una avería física, pero desbloquea al gestor de energía cuando se ha
quedado colgado, que pasa más de lo que parece.
6. La batería hinchada: la señal que se ignora demasiado
Si el trackpad ha dejado de hacer clic, si la tapa no cierra a ras o si el equipo baila
sobre la mesa, es muy probable que la batería esté hinchada.
Lo que ocurre por dentro: el electrolito de una celda de litio envejecida se descompone
y genera gas. La celda se infla, empuja el trackpad desde abajo y la carcasa desde
dentro, y en los casos avanzados llega a forzar la placa o a partir el cable de la
pantalla. Además, el sistema desconecta esa batería por seguridad, y entonces el equipo
sólo funciona enchufado o directamente no arranca.
Deja de cargarlo, no lo transportes apretado en una mochila y llévalo a revisar. Es una
reparación habitual; lo caro es esperar a que deforme la carcasa.
7. Lo que no debes hacer
- Insistir con el botón de encendido una y otra vez. Si hay un cortocircuito en una
línea, cada intento le mete corriente y puede extender el daño a zonas sanas.
- Cargarlo con la batería hinchada.
- Abrirlo por tu cuenta sin desconectar la batería primero. Un destornillador y una
placa alimentada es la forma más rápida de convertir una avería pequeña en grande.
- Restaurar el equipo en modo DFU. En esa herramienta, «revivir» respeta los datos y
«restaurar» borra el equipo entero. Si dentro hay algo sin copia, esto es lo más
destructivo que puedes hacer, y está explicado en
cómo se sacan los datos de un Mac con el SSD soldado.
- Dejarlo «probando cosas» en tres sitios distintos. Cada intento cambia el punto de
partida y hay que reconstruir la historia antes de tocar nada.
8. Cuando no es nada de lo anterior
Si has llegado hasta aquí sin resultado, el fallo suele estar en la placa base: el
circuito de carga, el chip de gestión de energía, una bobina abierta o un cortocircuito
en alguna línea de alimentación. Un clásico son los puertos USB-C, que aguantan golpes
de tensión y protegen la placa fundiéndose ellos.
Eso no se diagnostica probando piezas: se mide. Se mira la placa bajo microscopio, se
mide el consumo en frío y se sigue la línea que falla hasta el componente concreto. Es
lo que hacemos en reparación de MacBook e iMac
y en el
laboratorio de microsoldadura. La
mayoría de talleres, al no trabajar a nivel de componente, sólo pueden ofrecerte
cambiar la placa entera, que suele costar casi lo que vale el equipo.
Ahí aparece la conversación incómoda: en un Mac de bastantes años, si el presupuesto de
placa se acerca a lo que vale el equipo de segunda mano, te lo diremos con los números
delante. El razonamiento completo está en
reparar o comprar uno nuevo, y qué mueve el precio de
cada avería, en nuestra página de precios.
9. Y si dentro hay trabajo sin copia de seguridad
Dilo nada más entrar, antes que ninguna otra cosa. En los Mac con chip Apple el
almacenamiento va soldado y cifrado junto al procesador, así que no existe eso de
sacar el disco y leerlo aparte: la única vía es reparar esa placa lo justo para que
arranque una vez. El orden de trabajo cambia entero, y lo tienes en
recuperación de datos.
Miramos el equipo, medimos, te decimos qué tiene y qué cuesta antes de que autorices
nada. Cómo va el proceso de principio a fin está en cómo funciona, y
si quieres empezar contándonos qué hace exactamente al pulsar el botón,
escríbenos.